viernes, 23 de diciembre de 2011

Empaquetando una vida



Aunque esta es una de mis canciones preferidas, me hubiera gustado poner otra un poco más sentimental, pero no se me ocurría ninguna.

Quedan apenas dos semanas para dejar España y no volver en un tiempo. La gente empieza a despedirse de ti, tu mente se llena de listas como la de "Cosas que me tengo que llevar", y llegan los nerviosismos pre-viaje. Yo por mi parte, he impreso los que, creo, son todos los papeles que voy a necesitar; he sacado las maletas del armario, y he empezado a hacer una división de mis pertenencias: Lo que no vale, y por tanto de lo que me desharé; lo que vale, pero no me voy a llevar y lo que vale y debería llevarme. He decidido llamar a esto Operación Empaquetar mi vida. Sinceramente, no guardo muchas cosas de mi infancia, y muchas de las que tengo, están almacenadas Pez Gordo® sabe dónde. Rebuscando entre cajones para dejarlo todo bien limpio y listo para cuando me vaya, encontré cartas de bancos y compañías telefónicas ¡de 2008! La trituradora de papel tuvo mucho trabajo esta tarde.

Además, hay tantas cosas por hacer todavía. Empezaré por una de las que echaré más de menos, Cristobalina, mi coche. Lo explicaré: Hace casi 2 años, debido a motivos que dejaré en el aire, compramos un coche. El elegido fue un Ford Fiesta, gris plateado y con 82 humildes caballos de gasolina. Intentaré evitar que el pequeño Jeremy Clarkson que vive dentro de mi salga a la luz. A susodicho coche le tengo un especial cariño, así que le puse nombre humano. Por un lado, debía tener nombre femenino, era lo más cercano a una novia que tendría en años dado mi poco éxito entre las hembras. Por otro, recuerdo que el santo patrón de conductores y viajeros es San Cristóbal. Y según Wikipedia, la forma femenina de Cristóbal es Cristobalina. Explicado queda. Ahora bien, el coche lo pagó mi abuelo, por lo que legalmente es suyo, pero él ya tiene cerca de 80 años y no tiene las mismas capacidades que antes para conducirlo. De todas formas, en cinco meses, puede que lo necesite. Así que se lo he dejado en las mejores condiciones posibles: Tanque lleno, todo cuanto es posible revisar, revisado; recién lavado y aspirado. Él lo guardará en un pequeño local que tiene cerca de su casa. Como sé a ciencia cierta que apenas lo moverá, procuraré encontrarle unos calzos para que sufra lo menos posible en reposo.


También he aprovechado para preparar los ordenadores de casa. Aquí nadie más sabe dominar un PC, por lo que tengo que dejarlos listos para 5 meses de ausencia. He de tener en cuenta que el ordenador desde el que escribo esto no es el que tendré allí; este PC es de sobremesa y pronto tendrá 9 años, se quedará aquí. Por otro lado está el que utiliza mi padre, un portátil comprado hace unos meses, que será el que me lleve. Así que toca hacer el trasvase de datos de uno a otro. No es una tarea complicada, pero sí cansina. Al menos, 4GB de música amenizaron el proceso un poco.

En el proceso de empaquetado, retiré una bandera de España que estaba colgada en la pared. Ahora está bien dobladita y preparada para echarla en la maleta. La habitación parece otra, está más vacía. Por ahora, no me he atrevido a abrir el armario para decidir qué se queda y qué se viene; buscaré ayuda para realizar esta fase de la Operación Empaquetar mi vida.

Y todas esas cosas que llevas diciéndote un tiempo que tienes que hacer, y que nunca haces, y que hasta que no le ves los cuernos al toro no haces. También tengo pendientes algunas tareas así.

Y esas preocupaciones burocráticas que puede que ya no tengas solución por estar en fechas navideñas... A estas alturas se me ha venido a ocurrir si necesito pasaporte o visado para la escala en Oslo. Tenía confianza en que, siendo Noruega un país digamos civilizado, no hubiera cuestiones extrañas. Afortunadamente, ni visados ni pasaportes ni nada; es una suerte que formen parte del Acuerdo Schengen.

Y el... en fin, que esto ahora parece interminable.

3 comentarios:

  1. Santiago Abuin Martin28 de diciembre de 2011, 2:23

    pues para que te acordases un poco mas de mi, podrias haber dejado a cristobalina en mis manos, ke sabes que la cuidaria y la trataria en excepcionales condiciones, juro echarle del 98.

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  2. leo esto y no dejo comentarios porque no se me ocurre qué poner a tanta expresión de ideas como estas viviendo en este momento,
    pero luego me doy cuenta de que voy paseando por las calles de Granada y voy contando tus anécdotas y hazañas

    lo cual podría hacerte pensar , que con todo esto, dejaras huella, en el presente y sobretodo en el futuro.

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  3. Me alegro de que mi obra sirva de referencia para la gente, de verdad :) Espero que me re-cuentes las anécdotas que te hicieron contar las mías.

    PD: Santi, buen intento, pero no te dejaré mi coche.

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